Roy Bourgeois
La Escuela de las Américas (SOA) fue establecida en Panamá en 1946, con la supuesta intención de promover la estabilidad en América Latina. Pero en los años 60, en vez de haber promovido la estabilidad, la Escuela produjo tantos tiranos, dictadores, y semejantes, que en los círculos latinoamericanos se llegó a conocer como la Escuela de los Golpes.
Después de haber sido echada de Panamá, bajo los términos del Tratado del Canal de Panamá, la Escuela de las Américas fue trasladada a Fort Benning en 1984. En aquella época, el entonces presidente de Panamá, Jorge Illueca, llamó a la Escuela "la más grande base para la inestabilización en América Latina," y el periódico panameño La Prensa la apodó "La Escuela de Asesinos."
Consistentemente se ha visto que las naciones latinoamericanas con los peores registros de violaciones a los derechos humanos, han enviado el mayor número de soldados a entrenarse en la Escuela de las Américas. Bolivia, bajo el general Banzer; Nicaragua, con los Somozas; El Salvador durante los años más sangrientos de la guerra civil -todos eran clientes asiduos de la Escuela de las Américas.
La Escuela de las Américas ha entrenado a más de 56.000 soldados, provenientes de 18 países de Latinoamérica, en las áreas marciales de guerra de baja intensidad, operaciones psicológicas (PSYOPS), técnicas de contrainsurgencia, operaciones de comando, métodos de interrogación y recolección de información.
De ella se gradúan aproximadamente 1.600 soldados al año. De acuerdo con el Pentágono, la misión de la Escuela de las Américas es: profesionalizar a militares de América Latina, promover la democracia y enseñar los derechos humanos. Joe Reeder, Subsecretario del Ejército de los EE.UU., afirmó que "la instrucción en la Escuela de las Américas se enfoca en el papel que debe desempeñar el profesional militar en una sociedad democrática. Es un requisito de la Escuela que cada curso incluya, sin importar el tema o su extensión, una instrucción formal que enfatice el carácter sagrado de los derechos humanos y el papel idóneo del estamento militar en una sociedad democrática." (The Washington Post, 23 de mayo de 1994)
En marzo, Charles Call, de la Oficina en Washington sobre asuntos de América Latina, fue invitado a hablar sobre lo que es derechos humanos en la Escuela de las Américas. Al respecto, Call dijo: "A pesar del nuevo lenguaje tocante a los derechos humanos y la democracia, los entrenadores militares estadounidenses aparentan no creer realmente en estos ideales. El coronel José Feliciano, el entonces comandante de la Escuela, exhibía en su oficina una carta de 1991 enviada por el general Augusto Pinochet, el exdictador chileno que se convirtió en un modelo para la represión cruel, junto a una espada que también fue regalada por él." (Miami Herald, 9 de agosto de 1993)
En una carta abierta enviada al Columbus (Georgia) Ledger Enquirer, 20 de julio de 1993, el comandante Joseph Blair, antiguo instructor de la Escuela de las Américas, declaraba: "En mis tres años de servicio en la Escuela, nunca escuché nada sobre objetivos tan excelsos como los de promover la libertad, la democracia y los derechos humanos. El personal militar de América Latina vino a Columbus en busca de beneficios económicos, oportunidades para comprar bienes de calidad exentos de los aranceles de importación de sus respectivos países, y por transportación gratuita, pagada con el dinero del contribuyente estadounidense..."
De acuerdo con el representante Martin Meehan (demócrata de Massachusets), "Si la Escuela de las Américas decidiera celebrar una reunión de exalumnos, reuniría algunos de los más infámes (infames) e indeseables matones y malhechores del hemisferio." Entre los graduados de la Escuela se encuentran el general Manuel Noriega, ex-presidente de Panamá, que ahora se encuentra en una prisión federal de los EE.UU. por estar involucrado con el narcotráfico; el general Hugo Banzer, brutal dictador de Bolivia (1971-1978) que en 1988 fue admitido al salón de la fama de la Escuela de las Américas; Roberto d'Aubuisson, líder de un escuadrón de la muerte; el general Héctor Gramajo, exministro de defensa de Guatemala, y arquitecto de políticas militares genocidas en la década de 1980; y Leopoldo Galtieri, exlíder de junta argentino, que supervisó los últimos dos años de la "guerra sucia" de ese país, en los cuales fueron torturados y asesinados 30.000 personas sospechadas de ser disidentes.
Entre los perpetradores de atrocidades y violaciones a los derechos humanos que aparecieron en el Informe sobre El Salvador de la Comisión de las Naciones Unidas por la Verdad, figuraron de manera prominente personas graduadas de la Escuela de las Américas.
Asesinato de Romero. 3 oficiales citados, 2 son graduados de la Escuela de las Américas.
Violación y asesinato de dos religiosas estadounidenses. 5 oficiales citados, 3 son graduados de la Escuela de las Américas.
La masacre de Mozote. 12 oficiales citados. 10 son graduados de la Escuela de las Américas.
La masacre de 6 jesuitas, la ama de llaves y su hija adolescente. 27 oficiales citados, 19 son graduados de la Escuela de las Américas. El Salvador es solo un pedazo de la vasta historia de la Escuela.
Veamos lo que dice la revista Newsweek, 9 de agosto de 1993: "Un trabajo de investigación sobre la Escuela de las Américas por parte de Newsweek, puso al descubierto cientos de no tan honorables graduados--algunos eran malhechores insignificantes, y otros militares de alto mando. Por lo menos seis oficiales peruanos, vinculados a un escuadrón de la muerte que el año pasado mató a nueve estudiantes y un profesor en una universidad cercana a Lima, eran graduados de la Escuela. Cuatro o cinco altos oficiales hondureños, acusados en un informe de 1987 de "Americas Watch" de organizar un secreto escuadrón de la muerte denominado Batallón 316, fueron entrenados allí. El año pasado una coalición de grupos internacionales de derechos humanos emitió un informe en el que se acusaba a 246 oficiales colombianos de violación a los derechos humanos; 105 de estos oficiales eran exalumnos de la Escuela de las Américas."
La Escuela de las Américas no solo es costosa en vidas humanas. El entrenamiento dentro de la Escuela es pagado con dinero de los contribuyentes a través del programa de Educación y Entrenamiento Militar Internacional (IMET) y Ventas Militares al Extranjero (FMS). El Pentágono sostiene que el presupuesto anual de operaciones es $5 millones, pero esta cifra no incluye los salarios del personal de la Escuela de las Américas, compuesto de 202 personas, o los $30 millones que se usaron en la renovación de la sede de la Escuela y los cuartos para los oficiales latinoamericanos. Tampoco incluye beneficios como viajes gratuitos a "Disney World", juegos de pelota de los "Atlanta Braves", y otras atracciones regionales--todo a expensas del contribuyente.
El año pasado el representante Joseph Kennedy (demócrata de Massachusets) promulgó una enmienda a la ley de defensa para eliminar el apoyo económico a la Escuela de las Américas por parte del Departamento de Defensa. La intención de la enmienda era cerrar la Escuela, la cual, según el señor Kennedy, "cuesta millones de dólares al año y nos identifica con la tiranía y la opresión".
Fue la primera vez que se discutió en el Congreso sobre la función de la Escuela de las Américas; el debate fue acalorado. El representante John Lewis (demócrata de Georgia), dijo: "Deberíamos estar entrenando para la paz y no para la guerra. Deberíamos enseñar a las personas a transformar las armas en instrumentos benévolos e inofensivos como el arado, y parar de estudiar las artes de la guerra." El representante Henry Hyde (republicano de Illinois), manifestó:
"Hasta donde recuerdo, uno de los doce apóstoles se desvió del camino. Eso no quiere decir que el resto se fue por el mismo camino." El representante Jerry Lewis (republicano de California), declaró: "¿Podrían por favor los caballeros de Massachusetts cerrar también la escuela donde se graduó el señor Somoza? Somoza se graduó de West Point."En la Cámara de Representante, la enmienda obtuvo 174 votos; 256 votaron a favor de la continuación del financiamiento. Este fue solo el primer asalto. El 20 de mayo del presente año, el representante Joseph Kennedy re-introdujo su enmienda al "House Defense Appropiation Bill" demandando la suspensión total del financiamiento de la Escuela de las Américas. El trabajo de los grupos de presión, a ambos lados del asunto, fue intenso. En su lucha por mantener la Escuela de las Américas abierta, los generales del Pentágono decidieron visitar a varios líderes del Congreso. El senador Sam Nunn (demócrata de Georgia) fue invitado por oficiales de la Escuela de las Américas a hablar en una conferencia de prensa en Fort Benning; allí dijo: "Las democracias han emergido una tras otra gracias a los valores estadounidenses y los derechos humanos exportados a América Latina. A la Escuela de las Américas se debe que nuestras relaciones y lazos con nuestros vecinos de América Latina sean más firmes." (Columbus Ledger-Enquirer, 29 de marzo de 1994)
Cientos de personas de todo el país concurrieron en Washington para presionar a favor de la enmienda de Kennedy. En los escalones del Capitolio, once personas (activistas de la paz y sacerdotes) ayunaron por 40 días tomando únicamente jugos, y exigieron el cierre de la Escuela.
Antes del voto, hubo un agitado debate en la Cámara que duró 45 minutos. El representante Sanford Bishop (demócrata de Georgia) afirmó: "Sr. Presidente, es desafortunado que los críticos de la Escuela de las Américas continúen mirando hacia el pasado. Debemos mantener una visión para el futuro en nuestra política exterior y la Escuela de las Américas es una herramienta excelente para promover las metas de esa política." La representante Cynthya McKinney (demócrata de Georgia), dijo: "En vez de ayudar a establecer la democracia en esa parte del mundo que es tan importante para nosotros, lo que la gran tradición de la Escuela de las Américas produce es un catálogo de los dictadores del hemisferio.
La mancha sangrienta que dejó la Escuela de las Américas en Honduras, Panamá, Bolivia, Argentina, Perú, y Ecuador, sigue aún sin lavar."
El resultado: 217 en contra de la enmienda de Kennedy; 175 a favor. Mientras admitía estar decepcionado con los resultados, el representante Kennedy dijo que la atención pública atraída a la Escuela, y la constancia de sus muchos graduados, valió el esfuerzo. "Estoy seguro de que mientras las personas sepan más sobre la Escuela de las Américas, menos dispuestos van a estar los contribuyentes en perpetuar su desencaminada misión," afirmó (Boston Globe, 21 de mayo de 1994).
Prometió que iba a intentarlo otra vez el próximo año. Mientras tanto, en toda la nación se está esparciendo la noticia sobre la existencia y los actos de la Escuela de las Américas. El 16 de junio la Asamblea General Presbiteriana adoptó una resolución en su convención anual en Wichita, Kansas, en la que se exige al presidente Clinton y al Congreso cerrar la Escuela de las Américas. La asamblea representa a 2,7 millones de presbiterianos de toda la nación. En septiembre, la Orden Misionera de Maryknoll, que tiene una cantidad considerable de personal en América Latina, va a sacar a la luz pública un vídeo-documental sobre la Escuela de las Américas de 17 minutos de duración.
El título de este vídeo-documental es "Escuela de Asesinos." ¿Podrá sobrevivir este dinosaurio de la guerra fría? Una cosa es segura. La Escuela de las Américas, institución del Ejercito de los Estados Unidos y escondida por muchos años detrás de una muralla de secretismos, ahora está siendo expuesta al público.
Roy Bourgeois es un sacerdote católico de la Orden de Maryknoll que trabajó en Bolivia por 5 años y fundador del "SOA Watch" (School of Americas Watch).
Graduados por países
Naciones.....................Graduados Argentina.....................................931 Bolivia.......................................4.049 Brasil...........................................355 Chile.........................................2.405 Colombia...................................8.679 Costa Rica.................................2.376 República Dominicana.............2.330 Ecuador....................................2.356 El Salvador..............................6.776 Guatemala................................1.676 Haití............................................50 Honduras..................................3.691 México........................................579 Nicaragua................................4.693 Panamá....................................4.235
En la escuela de las Américas se formó una elite de oficiales que tramó golpes y cometió diversos crímenes durante los años 70. Entre febrero y marzo de 1976, el cadete Manfred Reyes Villa fue alumno de esa «Escuela del terror».
20 de mayo del 2002
Las encuestas -el único credo válido en tiempos de elecciones- dicen que Manfred Reyes Villa ganará el 30 de junio y que puede convertirse en el próximo Presidente de Bolivia. Hasta hoy, el cuestionamiento central que le hicieron sus adversarios -de manera puntual el MNR- tuvo que ver con su gestión como alcalde y con la cantidad de dinero que habría logrado juntar. Pero nada se ha dicho de su pasado militar, que hasta hoy sigue circulando sólo en el nivel del rumor. Y la verdad es que también pocos de los candidatos de los partidos tradicionales tienen la moral suficiente para enjuiciar ese pasado, pues la mayoría o fue golpista (ADN y el MNR) o se hizo socio de gopistas para poder gobernar (el MIR).
El representante de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), Sergio Sacha Llorenti ha expresado que actualmente hay varios políticos denunciados por violación a los derechos humanos que están candidateando a presidentes, diputados y senadores por los partidos tradicionales.
Manfred siguió el curso «Combat Arms Basic C-2»
Quizás por esto, hasta hoy haya pasado desapercibido un dato que circula por lo menos en tres páginas web de Internet [1] y que sostiene que entre febrero y abril de 1976, Manfred Reyes Villa fue instruido por expertos norteamericanos en la tristemente célebre Escuela de las Américas, fundada en Panamá en 1946 por el Ejército de Estados Unidos. De las aulas de esta Escuela salieron los principales represores que tuvimos los latinoamericanos durante los años 70: los temibles Pinochet, Videla, Banzer, Luis Arce Gómez y cientos de otros, de la misma especie.
La periodista Stella Calloni -apelando a documentos encontrados en los llamados «Archivos del terror» descubiertos en Paraguay- denunció que los militares que asistían a la Escuela de las Américas eran entrenados en técnicas sofisticadas de tortura. Incluso mostró un manual, con figuritas y todo, de cómo hacían los militares para mantener vivas y dispuestas a las personas que eran «interrogadas» con la aplicación de shocks eléctricos.
Manfred Reyes Villa Bacigalupo nació en La Paz el 19 de Abril de 1955. Después de egresar del Colegio Israelita de La Paz, el año 1973, ingresó al Colegio Militar. Para perfeccionar sus conocimientos militares es que marchó a seguir un curso en la Escuela de Las Américas. En la nómina oficial de esa institución el que hoy es jefe de la Nueva Fuerza Republicana figura como "Cadete Villa Bacigalupo, Manfred R.", según consta en una copia de esa lista que está en poder de la APDHB. Manfred habría seguido el curso de "combat arms basic-C2", entre el 20 de febrero y el 23 de abril de 19761.
Banzer, Montesinos, el Bombón y otros chicos del montón
Los graduados en la Escuela de las Américas lograron controvertidas famas y ocuparon por muchos años el poder absoluto en los distintos países de Latinoamérica. El peruano Vladimiro Montesinos, Hugo Banzer, Tito Montaño (el que comandó los asesinatos de la Calle Harrintong), Luis Arce Gómez, Ministro del Interior del gobierno de Luis García Meza, Mario Escobari Guerra y Avelino Rivero Parada ministros de Estado durante el gobierno de García Meza, ambos sentenciados en el juicio en contra de éste; el coronel Fredy Quiroga Reque sentenciado por haber participado en el genocidio de la calle Harrington, asimismo, varios militares involucrados en casos de tráfico ilícito de drogas también egresaron de la Escuela de las Américas.
Como dato curioso anotaremos que la foto de Hugo Banzer Suárez se exhibe en el salón de la fama de la Escuela de las Américas.
El periódico Tiempos del Mundo (16 mayo de 2002) que se distribuye en toda Latinoamérica registra una curiosa entrevista que el candidato de la NFR habría dado durante su paso por Washington, al periodista Reinaldo Escobar. A parte de la confusión de nombres que registra la nota -lo cual deja ver un trabajo poco profesional- llamó la atención las respuestas que dio Manfred Reyes Villa. Aquí transcribimos algunas:
-¿Cómo piensa contrarrestar esas acusaciones? (La pregunta se refiere a la Guerra Sucia)
-Vengo a que me conozcan y vean qué es lo que yo pienso en función de lo que ocurrió en el país en la época de Fidel Castro. Fui invitado muchas veces a Cuba, pero nunca en mi vida he ido porque tengo una relación desde mi niñez con todo lo que significó ese episodio ya que mi padre fue jefe de operaciones antiguerrilla en la época del Che Guevara.
-¿Cómo fueron esas experiencias?
-De niño recuerdo esas duras épocas cuando recogíamos a los muertos y yo a los diez años tenía que estar armado defendiendo a mis hermanos menores porque en cualquier momento se nos iban a entrar los guerilleros (...).
[1] Documento de School of the Americas Watch, disponible en Internet: www.soaw.org
[2] Ver artículo de Sacha Llorenti, publicado en El Juguete Rabioso, número 24, del 21 de enero de 2001. Roy Bourgeois
La Escuela de las Américas (SOA) fue establecida en Panamá en 1946, con la supuesta intención de promover la estabilidad en América Latina. Pero en los años 60, en vez de haber promovido la estabilidad, la Escuela produjo tantos tiranos, dictadores, y semejantes, que en los círculos latinoamericanos se llegó a conocer como la Escuela de los Golpes.
Después de haber sido echada de Panamá, bajo los términos del Tratado del Canal de Panamá, la Escuela de las Américas fue trasladada a Fort Benning en 1984. En aquella época, el entonces presidente de Panamá, Jorge Illueca, llamó a la Escuela "la más grande base para la inestabilización en América Latina," y el periódico panameño La Prensa la apodó "La Escuela de Asesinos."
Consistentemente se ha visto que las naciones latinoamericanas con los peores registros de violaciones a los derechos humanos, han enviado el mayor número de soldados a entrenarse en la Escuela de las Américas. Bolivia, bajo el general Banzer; Nicaragua, con los Somozas; El Salvador durante los años más sangrientos de la guerra civil -todos eran clientes asiduos de la Escuela de las Américas.
La Escuela de las Américas ha entrenado a más de 56.000 soldados, provenientes de 18 países de Latinoamérica, en las áreas marciales de guerra de baja intensidad, operaciones psicológicas (PSYOPS), técnicas de contrainsurgencia, operaciones de comando, métodos de interrogación y recolección de información.
De ella se gradúan aproximadamente 1.600 soldados al año. De acuerdo con el Pentágono, la misión de la Escuela de las Américas es: profesionalizar a militares de América Latina, promover la democracia y enseñar los derechos humanos. Joe Reeder, Subsecretario del Ejército de los EE.UU., afirmó que "la instrucción en la Escuela de las Américas se enfoca en el papel que debe desempeñar el profesional militar en una sociedad democrática. Es un requisito de la Escuela que cada curso incluya, sin importar el tema o su extensión, una instrucción formal que enfatice el carácter sagrado de los derechos humanos y el papel idóneo del estamento militar en una sociedad democrática." (The Washington Post, 23 de mayo de 1994)
En marzo, Charles Call, de la Oficina en Washington sobre asuntos de América Latina, fue invitado a hablar sobre lo que es derechos humanos en la Escuela de las Américas. Al respecto, Call dijo: "A pesar del nuevo lenguaje tocante a los derechos humanos y la democracia, los entrenadores militares estadounidenses aparentan no creer realmente en estos ideales. El coronel José Feliciano, el entonces comandante de la Escuela, exhibía en su oficina una carta de 1991 enviada por el general Augusto Pinochet, el exdictador chileno que se convirtió en un modelo para la represión cruel, junto a una espada que también fue regalada por él." (Miami Herald, 9 de agosto de 1993)
En una carta abierta enviada al Columbus (Georgia) Ledger Enquirer, 20 de julio de 1993, el comandante Joseph Blair, antiguo instructor de la Escuela de las Américas, declaraba: "En mis tres años de servicio en la Escuela, nunca escuché nada sobre objetivos tan excelsos como los de promover la libertad, la democracia y los derechos humanos. El personal militar de América Latina vino a Columbus en busca de beneficios económicos, oportunidades para comprar bienes de calidad exentos de los aranceles de importación de sus respectivos países, y por transportación gratuita, pagada con el dinero del contribuyente estadounidense..."
De acuerdo con el representante Martin Meehan (demócrata de Massachusets), "Si la Escuela de las Américas decidiera celebrar una reunión de exalumnos, reuniría algunos de los más infámes (infames) e indeseables matones y malhechores del hemisferio." Entre los graduados de la Escuela se encuentran el general Manuel Noriega, ex-presidente de Panamá, que ahora se encuentra en una prisión federal de los EE.UU. por estar involucrado con el narcotráfico; el general Hugo Banzer, brutal dictador de Bolivia (1971-1978) que en 1988 fue admitido al salón de la fama de la Escuela de las Américas; Roberto d'Aubuisson, líder de un escuadrón de la muerte; el general Héctor Gramajo, exministro de defensa de Guatemala, y arquitecto de políticas militares genocidas en la década de 1980; y Leopoldo Galtieri, exlíder de junta argentino, que supervisó los últimos dos años de la "guerra sucia" de ese país, en los cuales fueron torturados y asesinados 30.000 personas sospechadas de ser disidentes.
Entre los perpetradores de atrocidades y violaciones a los derechos humanos que aparecieron en el Informe sobre El Salvador de la Comisión de las Naciones Unidas por la Verdad, figuraron de manera prominente personas graduadas de la Escuela de las Américas.
Asesinato de Romero. 3 oficiales citados, 2 son graduados de la Escuela de las Américas.
Violación y asesinato de dos religiosas estadounidenses. 5 oficiales citados, 3 son graduados de la Escuela de las Américas.
La masacre de Mozote. 12 oficiales citados. 10 son graduados de la Escuela de las Américas.
La masacre de 6 jesuitas, la ama de llaves y su hija adolescente. 27 oficiales citados, 19 son graduados de la Escuela de las Américas. El Salvador es solo un pedazo de la vasta historia de la Escuela.
Veamos lo que dice la revista Newsweek, 9 de agosto de 1993: "Un trabajo de investigación sobre la Escuela de las Américas por parte de Newsweek, puso al descubierto cientos de no tan honorables graduados--algunos eran malhechores insignificantes, y otros militares de alto mando. Por lo menos seis oficiales peruanos, vinculados a un escuadrón de la muerte que el año pasado mató a nueve estudiantes y un profesor en una universidad cercana a Lima, eran graduados de la Escuela. Cuatro o cinco altos oficiales hondureños, acusados en un informe de 1987 de "Americas Watch" de organizar un secreto escuadrón de la muerte denominado Batallón 316, fueron entrenados allí. El año pasado una coalición de grupos internacionales de derechos humanos emitió un informe en el que se acusaba a 246 oficiales colombianos de violación a los derechos humanos; 105 de estos oficiales eran exalumnos de la Escuela de las Américas."
La Escuela de las Américas no solo es costosa en vidas humanas. El entrenamiento dentro de la Escuela es pagado con dinero de los contribuyentes a través del programa de Educación y Entrenamiento Militar Internacional (IMET) y Ventas Militares al Extranjero (FMS). El Pentágono sostiene que el presupuesto anual de operaciones es $5 millones, pero esta cifra no incluye los salarios del personal de la Escuela de las Américas, compuesto de 202 personas, o los $30 millones que se usaron en la renovación de la sede de la Escuela y los cuartos para los oficiales latinoamericanos. Tampoco incluye beneficios como viajes gratuitos a "Disney World", juegos de pelota de los "Atlanta Braves", y otras atracciones regionales--todo a expensas del contribuyente.
El año pasado el representante Joseph Kennedy (demócrata de Massachusets) promulgó una enmienda a la ley de defensa para eliminar el apoyo económico a la Escuela de las Américas por parte del Departamento de Defensa. La intención de la enmienda era cerrar la Escuela, la cual, según el señor Kennedy, "cuesta millones de dólares al año y nos identifica con la tiranía y la opresión".
Fue la primera vez que se discutió en el Congreso sobre la función de la Escuela de las Américas; el debate fue acalorado. El representante John Lewis (demócrata de Georgia), dijo: "Deberíamos estar entrenando para la paz y no para la guerra. Deberíamos enseñar a las personas a transformar las armas en instrumentos benévolos e inofensivos como el arado, y parar de estudiar las artes de la guerra." El representante Henry Hyde (republicano de Illinois), manifestó:
"Hasta donde recuerdo, uno de los doce apóstoles se desvió del camino. Eso no quiere decir que el resto se fue por el mismo camino." El representante Jerry Lewis (republicano de California), declaró: "¿Podrían por favor los caballeros de Massachusetts cerrar también la escuela donde se graduó el señor Somoza? Somoza se graduó de West Point."En la Cámara de Representante, la enmienda obtuvo 174 votos; 256 votaron a favor de la continuación del financiamiento. Este fue solo el primer asalto. El 20 de mayo del presente año, el representante Joseph Kennedy re-introdujo su enmienda al "House Defense Appropiation Bill" demandando la suspensión total del financiamiento de la Escuela de las Américas. El trabajo de los grupos de presión, a ambos lados del asunto, fue intenso. En su lucha por mantener la Escuela de las Américas abierta, los generales del Pentágono decidieron visitar a varios líderes del Congreso. El senador Sam Nunn (demócrata de Georgia) fue invitado por oficiales de la Escuela de las Américas a hablar en una conferencia de prensa en Fort Benning; allí dijo: "Las democracias han emergido una tras otra gracias a los valores estadounidenses y los derechos humanos exportados a América Latina. A la Escuela de las Américas se debe que nuestras relaciones y lazos con nuestros vecinos de América Latina sean más firmes." (Columbus Ledger-Enquirer, 29 de marzo de 1994)
Cientos de personas de todo el país concurrieron en Washington para presionar a favor de la enmienda de Kennedy. En los escalones del Capitolio, once personas (activistas de la paz y sacerdotes) ayunaron por 40 días tomando únicamente jugos, y exigieron el cierre de la Escuela.
Antes del voto, hubo un agitado debate en la Cámara que duró 45 minutos. El representante Sanford Bishop (demócrata de Georgia) afirmó: "Sr. Presidente, es desafortunado que los críticos de la Escuela de las Américas continúen mirando hacia el pasado. Debemos mantener una visión para el futuro en nuestra política exterior y la Escuela de las Américas es una herramienta excelente para promover las metas de esa política." La representante Cynthya McKinney (demócrata de Georgia), dijo: "En vez de ayudar a establecer la democracia en esa parte del mundo que es tan importante para nosotros, lo que la gran tradición de la Escuela de las Américas produce es un catálogo de los dictadores del hemisferio.
La mancha sangrienta que dejó la Escuela de las Américas en Honduras, Panamá, Bolivia, Argentina, Perú, y Ecuador, sigue aún sin lavar."
El resultado: 217 en contra de la enmienda de Kennedy; 175 a favor. Mientras admitía estar decepcionado con los resultados, el representante Kennedy dijo que la atención pública atraída a la Escuela, y la constancia de sus muchos graduados, valió el esfuerzo. "Estoy seguro de que mientras las personas sepan más sobre la Escuela de las Américas, menos dispuestos van a estar los contribuyentes en perpetuar su desencaminada misión," afirmó (Boston Globe, 21 de mayo de 1994).
Prometió que iba a intentarlo otra vez el próximo año. Mientras tanto, en toda la nación se está esparciendo la noticia sobre la existencia y los actos de la Escuela de las Américas. El 16 de junio la Asamblea General Presbiteriana adoptó una resolución en su convención anual en Wichita, Kansas, en la que se exige al presidente Clinton y al Congreso cerrar la Escuela de las Américas. La asamblea representa a 2,7 millones de presbiterianos de toda la nación. En septiembre, la Orden Misionera de Maryknoll, que tiene una cantidad considerable de personal en América Latina, va a sacar a la luz pública un vídeo-documental sobre la Escuela de las Américas de 17 minutos de duración.
El título de este vídeo-documental es "Escuela de Asesinos." ¿Podrá sobrevivir este dinosaurio de la guerra fría? Una cosa es segura. La Escuela de las Américas, institución del Ejercito de los Estados Unidos y escondida por muchos años detrás de una muralla de secretismos, ahora está siendo expuesta al público.
Roy Bourgeois es un sacerdote católico de la Orden de Maryknoll que trabajó en Bolivia por 5 años y fundador del "SOA Watch" (School of Americas Watch).
Graduados por países
Naciones.....................Graduados Argentina.....................................931 Bolivia.......................................4.049 Brasil...........................................355 Chile.........................................2.405 Colombia...................................8.679 Costa Rica.................................2.376 República Dominicana.............2.330 Ecuador....................................2.356 El Salvador..............................6.776 Guatemala................................1.676 Haití............................................50 Honduras..................................3.691 México........................................579 Nicaragua................................4.693 Panamá....................................4.235
En la escuela de las Américas se formó una elite de oficiales que tramó golpes y cometió diversos crímenes durante los años 70. Entre febrero y marzo de 1976, el cadete Manfred Reyes Villa fue alumno de esa «Escuela del terror».
20 de mayo del 2002
Las encuestas -el único credo válido en tiempos de elecciones- dicen que Manfred Reyes Villa ganará el 30 de junio y que puede convertirse en el próximo Presidente de Bolivia. Hasta hoy, el cuestionamiento central que le hicieron sus adversarios -de manera puntual el MNR- tuvo que ver con su gestión como alcalde y con la cantidad de dinero que habría logrado juntar. Pero nada se ha dicho de su pasado militar, que hasta hoy sigue circulando sólo en el nivel del rumor. Y la verdad es que también pocos de los candidatos de los partidos tradicionales tienen la moral suficiente para enjuiciar ese pasado, pues la mayoría o fue golpista (ADN y el MNR) o se hizo socio de gopistas para poder gobernar (el MIR).
El representante de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), Sergio Sacha Llorenti ha expresado que actualmente hay varios políticos denunciados por violación a los derechos humanos que están candidateando a presidentes, diputados y senadores por los partidos tradicionales.
Manfred siguió el curso «Combat Arms Basic C-2»
Quizás por esto, hasta hoy haya pasado desapercibido un dato que circula por lo menos en tres páginas web de Internet [1] y que sostiene que entre febrero y abril de 1976, Manfred Reyes Villa fue instruido por expertos norteamericanos en la tristemente célebre Escuela de las Américas, fundada en Panamá en 1946 por el Ejército de Estados Unidos. De las aulas de esta Escuela salieron los principales represores que tuvimos los latinoamericanos durante los años 70: los temibles Pinochet, Videla, Banzer, Luis Arce Gómez y cientos de otros, de la misma especie.
La periodista Stella Calloni -apelando a documentos encontrados en los llamados «Archivos del terror» descubiertos en Paraguay- denunció que los militares que asistían a la Escuela de las Américas eran entrenados en técnicas sofisticadas de tortura. Incluso mostró un manual, con figuritas y todo, de cómo hacían los militares para mantener vivas y dispuestas a las personas que eran «interrogadas» con la aplicación de shocks eléctricos.
Manfred Reyes Villa Bacigalupo nació en La Paz el 19 de Abril de 1955. Después de egresar del Colegio Israelita de La Paz, el año 1973, ingresó al Colegio Militar. Para perfeccionar sus conocimientos militares es que marchó a seguir un curso en la Escuela de Las Américas. En la nómina oficial de esa institución el que hoy es jefe de la Nueva Fuerza Republicana figura como "Cadete Villa Bacigalupo, Manfred R.", según consta en una copia de esa lista que está en poder de la APDHB. Manfred habría seguido el curso de "combat arms basic-C2", entre el 20 de febrero y el 23 de abril de 19761.
Banzer, Montesinos, el Bombón y otros chicos del montón
Los graduados en la Escuela de las Américas lograron controvertidas famas y ocuparon por muchos años el poder absoluto en los distintos países de Latinoamérica. El peruano Vladimiro Montesinos, Hugo Banzer, Tito Montaño (el que comandó los asesinatos de la Calle Harrintong), Luis Arce Gómez, Ministro del Interior del gobierno de Luis García Meza, Mario Escobari Guerra y Avelino Rivero Parada ministros de Estado durante el gobierno de García Meza, ambos sentenciados en el juicio en contra de éste; el coronel Fredy Quiroga Reque sentenciado por haber participado en el genocidio de la calle Harrington, asimismo, varios militares involucrados en casos de tráfico ilícito de drogas también egresaron de la Escuela de las Américas.
Como dato curioso anotaremos que la foto de Hugo Banzer Suárez se exhibe en el salón de la fama de la Escuela de las Américas.
El periódico Tiempos del Mundo (16 mayo de 2002) que se distribuye en toda Latinoamérica registra una curiosa entrevista que el candidato de la NFR habría dado durante su paso por Washington, al periodista Reinaldo Escobar. A parte de la confusión de nombres que registra la nota -lo cual deja ver un trabajo poco profesional- llamó la atención las respuestas que dio Manfred Reyes Villa. Aquí transcribimos algunas:
-¿Cómo piensa contrarrestar esas acusaciones? (La pregunta se refiere a la Guerra Sucia)
-Vengo a que me conozcan y vean qué es lo que yo pienso en función de lo que ocurrió en el país en la época de Fidel Castro. Fui invitado muchas veces a Cuba, pero nunca en mi vida he ido porque tengo una relación desde mi niñez con todo lo que significó ese episodio ya que mi padre fue jefe de operaciones antiguerrilla en la época del Che Guevara.
-¿Cómo fueron esas experiencias?
-De niño recuerdo esas duras épocas cuando recogíamos a los muertos y yo a los diez años tenía que estar armado defendiendo a mis hermanos menores porque en cualquier momento se nos iban a entrar los guerilleros (...).
[1] Documento de School of the Americas Watch, disponible en Internet: www.soaw.org
[2] Ver artículo de Sacha Llorenti, publicado en El Juguete Rabioso, número 24, del 21 de enero de 2001.
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